Oh Dios mío!!!!!
Echan Mágnum en la gallega!!! Qué recuerdos!
Yo creo que ahí empezó la afición a las camisas horteras de mi hermano… oh sí, oh sí! Si a ti te gusta a mí me encanta.
En fin, voy a tener que aplazar un rato proyectos, porque, a parte de cero ganas de currar, Mágnum bien merece un respiro. Además quedé bastante quemada de la entrega de la semana pasada, os cuento la odisea.
Entrega el miércoles 7 por la mañana. La tarde anterior, a última hora, dejo los .plt en la tienda para imprimir y recogerlos la mañana siguiente. Hasta aquí todo bien. A las 11 de la mañana me paso por allí para recoger los planos y subir a la escuela.
Oh! Sorpresa! Primer obstáculo del día: ‘Uy, que a mi compañera se le debió de pasar y no puso a imprimir tus hojas. Pásate dentro de una hora a recogerlas, vale?’
Bueno, respiro hondo y vuelvo a casa. Una hora, no pasa nada, aún llegaré a tiempo y luego a descansar.
Un poco antes de las 12 me paso, porque ya no aguantaba en casa de los nervios.
‘Oye, mira, que te están saliendo un poco raros estos planos, no? Qué formato tan extraño’
‘Ah!!!! Pero si no es el formato es que están cortado!!! Mejor cancélalos, voy a casa y te envío los .pdf, a ver si así salen bien’
Y de vuelta al piso 12:30. Enciendo ordenador y manos a la obra. Al principio la conexión a Internet no va y no consigo enviarle los planos que voy haciendo. Después algunos archivos se ponen tontos y el .pdf sale mal.
Póngame un kilo de paciencia, por favor, finito. Sí, es para bocatas, que el niño se va mañana de excursión con el colegio.
Me dan las dos del mediodía y aún me faltan dos .pdf por enviar, pero la ienda ya cerró.
Me acerco a las 5 de la tarde, cuando vuelve a abrir para ir cortando los planos que ya salieron y esperar por los demás. Hay uno que salió mal, cuando pensaba que ya estaba todo listo, tan sólo había que modificar la escala, pero mientras se estaban imprimiendo los planos de otra chica, así que tuve que esperar media hora a que acabasen los suyos para mandar el último .pdf.
Planos cortados, trabajo encuadernado. Parada del bus. Subo a la universidad. Llego al departamento.
NI DIOS! Ni la secretaria del departamento, ni el segurata, ni, por supuesto, algún profesor. Espero a que llegue el segurata de la ronda (supongo) y le pido si me puede abrir el despacho para dejarle el trabajo al profesor.
NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!! No tengo autorización de ningún profesor para abrir el despacho.
Ah!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Y yo con estos pelos!!!!!!!! Ya de tanta tensión acumulada, soy incapaz de contener las lágrimas, muy a mi pesar, que caen rotundas sobre mis mejillas delante del impasible segurata…
En fin, no pasa nada, a ver si en casa me conecto a Internet, entro en la página del departamento y busco si el profesor tiene dirección de correo, le envío mail preguntándole si me deja entregar mañana y a cruzar los dedos y a esperar.
A la mañana siguiente, mientras desayuno, reviso el correo y… BIEN!!!!!! Respuesta del profesor!! Y con buenas noticias! Le dejó recado a la secretaria para que me recogiera el trabajo cuando yo fuera por ahí.
Y aquí termina mi odisea, pero… todo un día con tensión y a esperar los resultados.
Tic-tac tic-tac seguimos esperando. Os mantendré informados.